La Terapia Focalizada en la Emoción (TFE), desarrollada a mediados de los 80s por Les Greenberg, Susan Johnson, Robert Elliott y colaboradores, es un enfoque psicoterapéutico humanista experiencial. Se basa en los principios humanistas de Carl Rogers: empatía, aceptación incondicional y autenticidad. Integra intervenciones humanista-experienciales para facilitar que el cliente se de cuenta de sus emociones, exprese sus emociones, regule sus emociones, reflexione y elabore sus emociones, y finalmente transforme sus emociones con otra emoción.
La relación terapéutica auténtica e incondicional es una condición esencial para la alianza terapéutica y es una experiencia correctiva que facilita la transformación emocional del cliente. En base al vínculo seguro, el cliente se da la oportunidad de entrar a sus emociones más vulnerables, enfoca su atención a su experiencia interna, dando así la oportunidad de distinguir entre diferentes elementos de su experiencia, particularmente, encuentra las necesidades insatisfechas que subyacen al dolor emocional. Este proceso incrementa la accesibilidad, la expresión y la elaboración emocional y promueve la creación o transformación de nuevos esquemas emocionales del YO en el mundo.