El dolor emocional es la sensación de sufrimiento que nos queda de una experiencia. Los terapeutas focalizados en la emoción ponemos atención y nos centramos en este dolor por sobre el contenido de la narrativa de nuestro cliente. De esta manera, damos espacio para que nuestro cliente contacte y elabore su dolor nuclear.
Mientras nuestro consultante se adentra en su dolor emocional, lo expresa, y lo elabora, intensificamos las emociones nucleares, y ponemos atención a las nuevas emociones y significados que surgen. De esta manera nuestro cliente accede a aspectos nuevos de su experiencia que previamente no habían sido tomados en cuenta, que estaban ocultos, o que habían sido ignorados o evitados.
Como sabemos que una emoción se transforma con otra emoción, buscamos amplificar la experiencia emocional para facilitar que surjan otras emociones que están ocultas dentro de su experiencia.