Para resolver los asuntos inconclusos es necesario facilitar que la persona contacte, acepte, tolere y exprese sus sentimientos y sus necesidades insatisfechas. Esto se logra mediante una intervención psicoterapéutica denominada «Tarea de Silla Vacía».
El cliente generalmente inicia con la expresión de emociones secundarias como la desesperanza, depresión, ansiedad, rabia, protesta, queja, indignación o resignación. Estas emociones opacan las emociones primarias subyacentes de miedo frente a la amenaza, la ira frente al maltrato, la tristeza del abandono o la vergüenza frente a experiencias de humillación.
Cuando el cliente contacta sus emociones primarias, surge la posibilidad de descubrir las necesidades insatisfechas. Para que la terapia sea productiva, estas necesidades se expresan desde una sensación de “yo tengo derecho” en lugar de ser expresadas en forma protesta o reclamo por la injusticia. Es crucial que surja del cliente un sentido de empoderamiento en el cliente.
Los terapeutas focalizados en la emoción escuchan las necesidades que surgen del cliente, las validan y alientan al cliente a que las exprese directamente al otro imaginado en la silla vacía. Expresar la necesidad de manera asertiva al otro crea un sentido de agencia que transforma la experiencia previa de victimización, y cambia el sentido de uno mismo de indigno a digno.
La expresión de emociones primarias adaptativas como la ira asertiva frente al maltrato, la tristeza por el abandono, y la autocompasión generalmente aparecen después de haber expresado las necesidades. Todo esto ocurre en un estado emocional coherente con el dolor sentido.
El cambio terapéutico ocurre cuando el cliente siente que sus emociones son válidas y cambia la experiencia previa hacia una o más de las siguientes formas:
- Responsabiliza al otro por el dolor experimentado y se afirma a sí mismo como merecedor de la necesidad que no fue satisfecha por el otro.
- Acepta el dolor de la necesidad insatisfecha y busca formas de satisfacer su necesidad desde el sí mismo o de otras personas que están disponibles para satisfacer su necesidad
- Cambia su visión y adquiere una mayor comprensión del otro y es posible que decida perdonarlo por los errores cometidos.
En general, facilitar que los clientes imaginen y expresen sus emociones al otro imaginado en la silla vacía crea oportunidades para que el cliente cambie tanto su experiencia del otro como de sí mismo.
La transformación terapéutica incluye cambios en el sí mismo tales como:
- de sentirse débil y vulnerable a sentirse lo suficientemente fuerte como para cuidar de sí mismo
- de quedarse en el sufrimiento por la necesidad insatisfecha o estancarse en la impotencia enfurecida a una agencia personal con la que puede afirmarse y poner límites de forma fundamentada y que respeta al sí mismo
- de sentirse solos y no amados a sentirse cuidados y consolados.